lunes, 29 de septiembre de 2008

PRESENTACIÓN DE "PALMA ÍNTIMA"

El próximo miércoles 22 de octubre se presentará el libro "Palma íntima" (editado por Olañeta en La Foradada). El acto tendrá lugar a las 20'30 h. en la sede de ARCA.

lunes, 22 de septiembre de 2008

TUBE ART

Hace tiempo que estoy convencido de una cosa. El arte del siglo XXI no está en las galerías ni en las exposiciones, sino en los anuncios de televisión. Sólo estos tienen la tensión extrema entre necesidad y estética, comercialidad y creación. Rápidos, efectivos, sensitivos.Responden al umbral perceptivo de los tiempos.

You Yube es heredero de todo ello. Con muestras como ésta:

miércoles, 17 de septiembre de 2008

EN MAR




La arquitectura de los barcos tiene una cualidad interesante. Es al mismo tiempo un lugar de paso y un punto estable. En ellos viajas, pero cada vez que entras de nuevo es como si regresases a un viaje único e intemporal. Por el ruido, las luces, los olores.

Las nuevas tecnologías sirven para cosas tan inútiles pero impensables como colgar un "post" desde el mar a bordo del "Sorolla".

Camino a Barcelona para presentar el libro de mi amigo Josep Lorman: "La font de Ceres".

martes, 16 de septiembre de 2008

EN LA MUERTE DE RICK WRIGHT





Supongo que es cosa de generación. Pero a mis veintitrés años y en plena era psicodélica, la música de Pink Floyd marcó mi vida. Antes del éxito millonario de "The Wall", cuando eran todavía un grupo casi "underground".

Y ante todo las cascadas tecladísticas y las armonías volátiles de Rick Wright. Que marcaron una auténtica época en el rock sinfónico y psicodélico, a la altura de las guitarras limpias y aéreas de David Gilmour.

Hoy he leído la noticia de su muerte a los 65 años. En un vídeo de You Tube sobre la entrada del grupo en el Rock'n'Roll Hall of Fame Nick Mason ya decía que Rick no había acudido a causa de una operación. Lo cual hacía sospechar un delicado estado de salud.

Wright fue personalmente discreto, tenía una casa en Rodas donde residía a menudo, y fue el más reacio a la megalomanía algo enfermiza de los últimos episodios de Pink Floyd. En los setenta escuché muy a menudo su "Wet Dream", suave e inteligente.

Temas suyos como "Us and Them" o "The great gig on the sky" serán eternos. Da tristeza pensar que la reunión de PF en el concierto contra la pobreza será la última imagen del grupo.

En septiembre de 1973, cuando era un hippy podrido, fui en autocar hasta Toulouse para ver a Pink Floyd en directo. Era su primera presentación de "I Wish You Were Here". En una gira promocionada por un refresco que fue muy criticada.

Quede la foto como homenaje a uno de mis teclistas favoritos.


miércoles, 10 de septiembre de 2008

FEARLESS VAMPIRE KILLERS




Ayer por la noche y de forma totalmente inesperada, pude volver a contemplar "The Fearless Vampire Killers" o "El baile de los vampiros" (1967) de Roman Polanski. Para mí no es una película cualquiera. La vi a los dieciocho años y me fascinó por lo que tiene de parodia gótica y cartón piedra. Poco después, el asesinato brutal de Sharon Tate por la familia Manson le dio un sesgo trágico.

Sharon Tate está guapísima y Polanski sale jovencísimo, sin ese aire atormentado que ha terminado por adquirir después de una vida difícil y accidentada.

Pero lo que más me interesa de esa película es la formulación, aunque sea burlesca, de un imaginario fantástico. En cierta manera, ese tópico de los vampiros, las tumbas, los castillos, los bosques, los lobos, responde a un arquetipo de paisaje interior. Es el marco donde se producen determinados acontecimientos del alma. Fantasmagóricos pero al mismo tiempo reales, porque tocan por reverberación contenidos profundos.

La fantasía gótica es una alegoría de los estratos más inmemoriales del alma humana.
Por eso el romanticismo fue tan adepto de ella.

Queriendo reírse de ella, y sin pretenderlo, Polanski no sólo la reforzó sino que anunció de una forma siniestra la muerte de la protagonista a manos de las fuerzas más oscuras. La locura y la maldad.

martes, 9 de septiembre de 2008

ENTREVISTA DE M. ELENA VALLÉS

Uno no es demasiado narcisista, pero en este caso la entrevista de M. Elena Vallés en el Diario de Mallorca vale la pena.








´El intelectual de ahora no sirve para nada´



El colaborador de este rotativo acaba de publicar ´Palma íntima´, una recopilación de cien artículos escritos entre 2002 y 2008 en este diario, una antología de crónicas ciudadanas que pretenden rescatar la memoria de Ciutat

M. ELENA VALLÉS. PALMA. Carlos Garrido (Barcelona, 1950) blande espadas como labios y verdades como templos. Es un hacedor de paradojas: "Los periodistas hacemos la historia, pero no somos conscientes de ella". Generalizando, el escritor -que viene con el hacha- piensa que los comunicadores andan cortos de vista, "pues no vemos el movimiento histórico y damos importancia a cosas que no la tienen. Dejamos un testimonio muy a medias". La otra historia, la desposeída de grandes titulares en los diarios y de boletines informativos, la que pide limosna de voces y canales, es la que viene escribiendo en DIARIO de MALLORCA desde 2002 este periodista nacido en Cataluña. Los lectores pueden descubrir ya una antología de estos textos, titulada Palma íntima, en formato libro, recogida y editada en la colección La Foradada, de Olañeta editor.
Cien artículos componen este mosaico de intrahistoria y crónicas ciudadanas, "un género que era muy común, pero que se ha perdido en los últimos años". El mismo Garrido reconoce que estos textos son deudores de otros escritos por profesionales como Rafael Caldentey, Joan Bonet o Tomeu Suau. Sobre la desaparición de este género en los periódicos, Garrido defiende la teoría de que a finales de los años 80 se produjo un corte y el objetivo de la prensa se redujo considerablemente: "Ahora los periódicos llevan mucha política y deporte". Por ello, estas piezas de relojería de Garrido bien puede decirse que cumplen una función social de rescate de la memoria, pues el periodista deja constancia de personajes, lugares, profesiones o comercios que está desapareciendo para no volver más.
Cuenta habida de que las administraciones no se ocupan de preservar el recuerdo, los libros y los artículos se convierten en ceniceros de vestigios que existieron y conforman la idiosincrasia de un pueblo. Garrido aboga por que las instituciones se impliquen más en esa labor de rescate, "creando un banco de datos balear, con un archivo centralizado e informatizado con todas las noticias publicadas sobre un tema determinado y con fondos de fotografías. La memoria oral se debería también recoger, grabando a los mayores que quedan todavía en las possessions antiguas. Es sencillo y barato".
-¿Por qué no se ha puesto en marcha esta idea?
-O no es rentable electoralmente o los que gobiernan no tienen criterio. Una comunidad se tiene que reconocer en su historia.
Garrido cree que el modelo de periodismo que se ejerce hoy en día es heredero del de la Transición, una época en la que la clase periodística y la política vivieron amancebadas por la situación del país. "De acuerdo, era necesario que fuera así para que saliéramos adelante con la democracia, pero ahora ya no tiene ningún sentido. Hay que estar fuera del sistema y dar fuerte cuando toca". El exceso de complicidad fulmina la objetividad y ofusca la interpretación. El escritor reconduce la profesión del periodista, la guiaría por otros derroteros: "Hay que acercarse a la gente de a pie y a la vida científica, de nuestra universidad, por ejemplo. Nos faltan datos de muchas cosas y no estamos explicando lo que es realmente la historia. Hay que adaptarse a los nuevos tiempos de internet. Los diarios deben proporcionar menos información y ofrecer más claves".
Si alguien llama intelectual a Garrido, se la está jugando: "El intelectual se vende ahora, pero no sirve para nada. Antes tenía un conocimiento estratégico para explicar las cosas. Actualmente se aferran como sanguijuelas al poder, dan lecciones. Pero no los escucha nadie y no pintan nada". Y todo esto sólo al preguntarle por el Decàleg de la Cultura de Balears, firmado por distintas asociaciones el pasado mes de enero. En la misma línea abunda: "El Consell de les Arts que pretende crear la consellera de Cultura, Bàrbara Galmés, no sirve para nada". La actitud de los escritores también le decepciona: "Un literato tiene que dedicarse a escribir y a vivir. Ni tiene que participar en congresos ni debe ir dando conferencias pijas por ahí".
El periodista salva de la quema a muchos. Es por ello que reconoce la "carrera brillante" del GOB (Grup Balear d´Ornitologia i Defensa de la Naturalesa) o de ARCA (Associació per a la Revitalització dels Centres Antics) en esta isla.
Garrido es uno de esos seres inusitados que luchan por el patrimonio, por las quatre pedres, como se supone que dijo un día alguno de los cerebros del ladrillo responsable de la balearización de los años sesenta. Para él, los elementos patrimoniales conllevan una importante carga simbólica. Un ejemplo paradigmático: el Monestir de La Real, "causa en la que el Govern socialista finalmente ha claudicado". Son Espases ya se levanta a varios palmos del suelo.
Este flaneur trabaja con sus piernas, sus cazadores de luz bien enfocados y una cámara. Se siente deudor de Ramon Gómez de la Serna, por la querencia que este compositor de greguerías detentaba por los objetos ("El ventilador afeita el calor", decía Don Ramón). "Creo que es útil este modo de ver las cosas. Hay que dar alma a las cosas inútiles y a lo que desechamos, a la basura. En el fondo, todo ello habría que aplicarlo a un nuevo criterio periodístico", sentencia.
La entrevista suena a Rock&Press, a The Beatles y a Charles Aznavour. Pero también a Garrido solista, escritor de temas neorrealistas. "En serio, la canción es una gramática de la emoción. Es como si metieras un canario vivo dentro de un cuadro", recita. "La música es buen antídoto contra el periodismo cabreante". Garrido es un tipo de trato fácil, alguien a quien le gusta trabajar en equipo, con personas, "pero las que más recuerdo son aquellas con las que alguna vez he tocado en un concierto". Pico de pajarito.

viernes, 5 de septiembre de 2008

MOVER CONTENIDOS




Hay momentos en que lo importante es actuar.

Otros en que necesitas mover contenidos.

Es como asomarse a la acuarela interior y ver como se diluyen los colores en el agua de la memoria.

sábado, 30 de agosto de 2008

EL ÁNGEL DE LA MERCADERÍA




Una mañana por los andamios de Sa Llotja te enseña cosas insospechadas.
Impresiona por ejemplo el gran Angel de la Mercaderia, obra maestra de Sagrera. El tiempo lo ha dañado considerablemente, la piedra está carcomida y le faltan algunas partes. Pero tiene una fuerza extraordinaria. Además, visto desde cerca se descubre que estuvo originalmente policromado. El pelo sería de un color cobrizo, y en las archivoltas aparecen tonos verdosos. Igualmente, la parte de piedra picada que está en el tímpano podría corresponder a una zona con pinturas, que se ha perdido.
El ángel conserva una sonrisa enigmática a lo Gioconda, con sus enormes alas también de colores, con detalles de la vestimenta, incluso los cordones con el bordón. Si desde lejos es una pieza maestra, desde cerca la impresión todavía resulta más acentuada.
Muchas esculturas están deterioradas por la acción del mar y de la actividad humana que hubo sobre todo en la plaza situada frente a la entrada. Así, la Santa Clara de la esquina con el Passeig Marítim tiene la cara casi borrada, aunque vemos los hábitos y el libro abierto con letras góticas que lleva en la mano. Lo mismo ocurre con Sant Joan, que parece trazar un rictus de dolor. Como si le doliese la piedra.
Siempre me había intrigado la expresión del Niño Jesús de la Virgen que se encuentra en el tímpano de la puerta que da al Consolat de Mar. Me parecía un pequeño de rasgos africanos. Pero al contemplarlo a poca distancia me doy cuenta de que está mamando de la Mare de Déu, y por eso su rostro se deforma y aparece extraño visto desde abajo. Por lo visto a Sagrera le gustaban los mametiformes, porque además de esa Virgen "kourotrofos" o alimentadora, dos de las gárgolas tienen sendos pechos, con sus pezones bien caracterizados.
Y es que las gárgolas son sorprendentes. Mientras los santos y los angelotes que ornan la fachada nos miran con ojos ciegos, deteriorados, las gárgolas gozan de un estado increíble de conservación. Parecen modernas.
Son animales grotescos, imposibles. Una especie de chivo, una cabra, un hombre que lleva un niño en el vientre, un león... Garras, alas enormes, dientes, ojos desemesurados, cuernos. Incluso una cartela humorística que dice: "O com es fret!" (¡qué frío hace!). La visión de las gárgolas, que dominan la Palma de los tejados y las iglesias, es inolvidable.

domingo, 24 de agosto de 2008

PARA SER UN INTELECTUAL DE VERDAD EN EL SIGLO XXI




- Primera regla: Ya no hay intelectuales.


La figura del intelectual como individuo con un conocimiento estratégico del mundo ha caducado. Los líderes de masas ya no son escritores ni pensadores. Los "intelectuales" de hoy no tienen conocimientos que puedan cambiar nada. Se limitan a vender su producto.
Creerse un intelectual del siglo XIX o del siglo XX es un ejercicio de narcisimo patético.

- Segunda regla: La fama no es el triunfo.

La sociedad audiovisual se mueve según criterios mercantiles. Eso supone que lo que tiene más audiencia o vende más también es lo mejor. Silogismo peligroso. No siempre lo masivo es lo mejor.

Esta sociedad inculca la idea de que triunfar es ser famoso. O al revés: para triunfar hay que ser famoso. Y es una falacia.

Triunfar es ser consecuente con tus propios objetivos personales. Conozco mucha gente que ha triunfado y no son famosos en absoluto. Todos sabemos de muchos famosos esperpénticos y lamentables.


- Tercera regla: "Be clean, my friend".


Sé limpio. El entramado comercial y manipulador de la llamada "industria cultural" y de los "mass media" es tal que te arrastra quieras o no. Hacer una concesión supone entrar en su circuito. Con todo lo que ello supone.

A veces es mejor pensarlo dos veces. ¿Vale más ser real, estar satisfecho de ti mismo aunque seas minoritario, que alcanzar cotas de popularidad a costa de convertirte en lo que te piden?

El valor de la limpieza es fundamental. Porque el reconocimiento final está en lo más profundo de ti mismo.


- Cuarta regla: "Small is beautiful".


Es mejor estar en donde debes, aunque te resulte pequeño. Dar una conferencia para veinte personas no supone un fracaso. Peor es tener una audiencia de dos mil y ser un payaso creído, petulante y vacío. El acto de la comunicación es cualitativo no cuantitativo.

El siglo XXI será el siglo de la emoción. Y la emoción es personal, íntima. Cuando consigas la emoción, aunque sea sólo en dos personas, habrás triunfado.


- Quinta regla: ¡Pobre rico!


Triste espectáculo el de los "intelectuales" con vida de nuevos ricos. Quien hace un trabajo creativo vive de las emociones y los contenidos. ¿Qué coño de contenidos puede tener un escritor que viaja de un sitio a otro dando conferencias millonarias, recibiendo honoris causa y vendiéndose a bancos y gobiernos?

Esos intelectuales de yate y piscina sólo nos pueden vender miserias. Porque no sienten. Y para sentir hay que sufrir, compartir, ser como los demás.

Pobres ricos que son pobres creyéndose ricos.


- Sexta regla: A largo plazo.


Todo es tan rápido, todo depende tanto de las cuentas de resultados de este mismo año, que puedes acabar por creértelo. Pero la historia se escribe con pluma larga. Pensar en los resultados a corto plazo es un error. El hombre siembra. Lo que ocurra después no depende de él.

Los caminos de la Providencia son inescrutables, dicen. Y lo cierto es que las cosas a largo plazo pueden dar sorpresas. Grandes escritores o pintores se han revelado mucho después de su muerte. Y otros, aupados en su época, se han hundido en el contendedor de la historia.


- Regla final: Trabaja.

viernes, 15 de agosto de 2008

BOB MARLEY EN IBIZA





Está en uno de los estantes de mi biblioteca. Enmarcado. A primera vista no tiene ningún valor. Un adhesivo de tela con la carátula: "Music Ibiza'78. Press". Abajo y a mano la fecha del 6th July. Y una firma ilegible. Es una pieza de coleccionismo sentimental. El recuerdo de un concierto memorable.
En 1978 yo era un tipo delgado, melenudo, hippioso e inquieto. Sólo llevaba dos años en el "Diario de Mallorca" cuando me ofrecieron trasladarme a Ibiza para abrir una delegación del periódico. No lo dudé. Mi sueño era vivir en las Pitiusas, y no podía desperdiciar aquella ocasión.
De manera que en febrero de aquel año me trasladé a la isla. Y comencé a trabajar en un extraño local situado en la antigua calle Olózaga. Que antes había sido una tienda de ropa. Por aquella improvisada redacción pasaba todo tipo de gente. Muchos eran famosos y lo parecían. Otros lo eran y no lo parecían. La mayoría lo parecían pero no lo eran. De manera que resultaba difícil adivinar cuándo te hablaban en serio y cuándo te estaban engatusando.
Eso es lo que pensé el día en que dos jóvenes británicos muy correctos cruzaron la puerta. Se llamaban Roger y Barry. El primero afirmó ser promotor de conciertos, pariente de la Reina de Inglaterra, y actor en una película de Polanski. Barry (que no tenía ni un solo diente) contaba historias increíbles sobre P.J. Proby, los Beatles, Jimi Hendrix. Querían montar una serie de conciertos en Ibiza. Yo les miré fijamente. "Vale".
Pero resultó ser verdad.
Yo estaba en un momento absolutamente pinkfloydiano. Por las terrazas sonaba "Baker Street" de Gerry Rafferty. En mi vida había oído hablar de Bob Marley. De manera que cuando me anunciaron ese concierto como algo sensacional, puse cara de póker. En las tiendas españolas no podías encontrar ni un disco de Marley. Me dejaron un single: "Is this love". Y he de confesar que me impactó.
Mi mayor contribución en el Music Ibiza'78 consistió en ayudarles a montar una rueda de prensa con Bob Marley. El lugar era una discoteca de Sant Antoni, y la hora muy intempestiva: las cuatro de la tarde. Hacía mucho calor y recuerdo que vinieron bastantes periodistas, sobre todo extranjeros. Fue un éxito salvo por un pequeño detalle: Marley no se presentó. Los periodistas, molestos, se fueron mascullando maldiciones. En realidad, el rey del Reggae estaba hablando a esa hora con Carlos Tena y Angel Casas, "más colgado que un fuet" según palabras textuales de ese último.
El concierto se realizó en la extinta plaza de Toros. Con un gran escenario con el león de Abisinia. Marley, que llevaba un sombrerito de paja chino y ya enfermo, estaba acompañado por una corte de mujeres. Los Wailers parecían ruidosos y pendencieros. Todos se fumaban unos asombrosos porros de "ganja" en el back-stage.
Parece mentira pero el aforo no se llenó. La mayoría de los asistentes eran extranjeros. Recuerdo a Marley con su Gibson Les Paul, abriendo los brazos. Sonaba bien y la gente disfrutó del concierto. Pero nadie tenía conciencia de que fuese un momento histórico. De hecho nunca me puse la camiseta con su estampa grabada, hasta que mi hija me la secuestró y seguramente la vendió por un buen pellizco.
Los otros conciertos del Music Ibiza'78 no tuvieron tanta repercusión: Thin Lizzy y Suzi Quatro. Y todo quedó en los anales como una de esas excentricidades de la historia. Un lujo del que eres consciente mucho después.