lunes, 4 de julio de 2016

"EL SUEÑO DE ESCULAPIO", EL 27 DE AGOSTO EN EMPÚRIES







La cultura occidental se ha olvidado de Asclepios o Esculapio. El dios griego representa el estadio precientífico de la Medicina. Pero también una figura protocrística, que se compadece de los que sufren y ayuda a una humanidad doliente. Y al mismo tiempo, es un precedente del psicoanálisis, porque cura a través del sueño.



"El sueño de Esculapio" es un espectáculo que supone una aproximación al rito incubado y los ritos de Esculapio.



Este verano, el 27 de agosto, se representa en las ruinas de la ciudad griega de Empúries. Con Xavi Núñez y Mariona Forteza.




sábado, 25 de junio de 2016

INTRUSO




A las casas, como a otras cosas animadas, hay que quererlas. Y cuando se las quiere, es para toda la vida. Aunque después, por una u otra razón, se las deje. Y habites en otros domicilios diferentes. Es igual, ese vínculo sentimental nunca se romperá. Al contrario, conforme pasen los años más fuerte y emotivo resultará.

 Me contaba el dueño de un local de noche que un día se paró un hombre muy conturbado. "¿Puedo entrar? Es que yo nací aquí". Y en unos minutos recorrió aquellas estancias rememorando exactamente lo que había en cada rincon. Como si lo estuviese viendo.

  Es la figura del intruso. Aquel que regresa al lugar donde vivió, pero de forma casi clandestina. Una mañana, pasé por la finca donde nací. Y me encontré la puerta abierta. Hacía cuarenta años que no entraba allí. Una secreta fuerza me impulsó a hacerlo, aunque temiera ser confundido con un asaltante o un ladrón.

  El corazón me latía fuertemente, mientras acariciaba el buzón donde recibí las primeras cartas. Luego, comencé a subir las escaleras que conocía de memoria. Iba recitando los nombres de los vecinos de mi infancia, piso por piso. Si en aquel momento alguien me hubiese sorprendido, probablemente hubiese llamado a la policía.

  Por suerte, nadie salió. Fui subiendo uno por uno todos los pisos. Hasta llegar al cuarto, y encararme con la puerta de la casa donde viví los primeros años. Todo me parecía más estrecho, más pequeño. Y eso que, hacía poco, habían pintado maderas y paredes con unos tonos muy oscuros y bastante feos. En mis recuerdos, aquella escalera aparecía mucho más elegante y bonita.

  Frente a la puerta por la que entré y salí tantas veces de niño, no supe qué hacer. Puse la mano en la madera confiando en no ser sorprendido. Y creo que, a su manera, la casa también me contestó con emoción.

  Luego, al darme cuenta de lo impropio de mi presencia, bajé las escaleras rápido y me fui.
  Acababa de ser un intruso en un casa que siempre consideraré como propia.
  ¡Qué extraño!

viernes, 3 de junio de 2016

El alma del arquitecto







Los arquitectos son creadores. Pero no dejan como herencia cuadros o libros firmados. Sino edificios que se transforman con el tiempo, llenos de vida propia. Hasta el punto que al final la gente conoce los edificios, pero no al arquitecto.



   Josep Puig i Cadafalch fue un hombre de su tiempo. Entre el XIX y el XX, arquitecto, historiador, urbanista, político, polemista, arqueólogo. Una figura gigantesca que trazó las líneas maestras del estudio del románico catalán, desenterró la ciudad griega de Empúries, creó edificios tan destacables como el de les Punxes, la casa Macaya, la fábrica Casarramona... Sin embargo, a pesar de haber presidido la Mancomunitat de Catalunya y ser un personaje público, su figura es más conocida a niveles oficiales que por el gran público.



   Nuestra propuesta de "Una passejada amb Puig i Cadafalch" busca acercar el personaje al público general. Revelar las líneas maestras de su vida. Un personaje que amó la cultura y la historia. Y que formuló a la perfección cuál es el papel de la formación cultural: "Ensenyeu als homes les disciplines més diverses: grec i llatí i
filosofia. Un cop ho han oblidat tot, hi ha un residu: aquest és la cultura".




 Estrenamos este fin de semana en la casa Macaya de la Fundació la Caixa de Barcelona. Con un gran Ferran Terraza en el papel de Puig, la música de Mariona Forteza, i la iluminación de Miquel Marquès.














 

jueves, 2 de junio de 2016

UN TALAIOT EN BARCELONA




Pocos lo saben, pero en Barcelona se alza un talaiot. Y eso que esa cultura protohistórica no llegó nunca a la Península. Sólo se conoce en Mallorca y Menorca. Con lejanos parentescos en Córcega y Cerdeña. ¿Qué hace entonces esa torre ciclópea dominando la Ciutat Comtal?

   Uno de los lugares más visitados de la capital catalana es sin duda alguna el Parc Güell. Se trata de un proyecto urbanístico muy ambicioso, que surgió a principios del siglo XX a impulsos del mecenas Eugeni Güell. En aquel momento competía con la urbanización del Tibidabo, promovida por el famoso doctor Andreu. Güell encargó su diseño a Antoni Gaudí, que estaba en la plenitud de su carrera de arquitecto.

  Al final, el Parc Güell fracasó como urbanización y quedó como un gran monumento. Mientras que el Tibidabo triunfó en lo primero y quedó atrás en lo segundo.
  
  Gaudí llenó el Parc Güell de elementos simbólicos. Uno de ellos sobre un montículo que domina toda Barcelona, el Turó de les Menes. Allí quería levantar una capilla, pero cuando empezaron las obras descubrieron en una cueva restos prehistóricos. Al parecer, Gaudí cambió entonces de parecer. Y, recordando a los talaiots mallorquines que conocía, quiso perpetuar a su manera ese recuerdo antiguo.

  De manera que construyó un verdadero talaiot, con escaleras laterales en hélice. Y tres cruces en su cumbre. Una grande mirando a la ciudad, y las otras dos orientadas hacia los puntos cardinales norte y sur. A partir de entonces, el lugar pasó a llamarse el Turó de les tres Creus o del Calvari.

   Hoy, es un lugar muy turístico. Los visitantes se suben a lo alto del talaiot para hacerse "selfies". Mientras que un músico ambulante toca un dobro acompañado por un gato y pide la voluntad. 

   Muy pocos sabrán que esa torre tosca, de gruesos sillares y forma troncocónica, en realidad es una referencia a esa Mallorca que, algunos días, aparece en el horizonte marítimo.

   Difusa como una sombra.

domingo, 15 de mayo de 2016

JODIDO PARAÍSO





Lo confieso. Estoy harto del jodido paraíso. Yo lo he conocido. Huí de la gran ciudad a principio de los 70 para instalarme en unas Islas que ofrecían muchas cosas de gran valor. Una sociedad a la medida humana. Cálida y con protocolos antiguos. Una historia potente, llena de belleza y misterio.

  Y un paisaje deslumbrante. De cielo, de mar, de montaña. Unos colores pintados con el pincel del alma. Una música nocturna llena de poesía y esquilas de ovejas. Unas comuniones con el agua de las calas y sus azules que te llenaban de armonía. Nunca olvidaré aquellas experiencias en Es Caló de Formentera, en Llucalcari, en Sa Nitja de Menorca, en las Cales de Comte de Ibiza. Parte de mi alma está trenzada con sus tactos, sus olores, su sentido del tiempo...

   Nunca lo olvidaré. Porque ya pertenecen al pasado. Ahora son otra cosa.

   El paraíso secreto pasó a los folletos turísticos. Año tras año, la filosofía del paisaje más profunda se convirtió en pseudo-literatura publicitaria. Yo mismo, como tantos otros, colaboré sin saberlo. Pensando que la divulgación de atractivos y paisajes podía suponer un incremento de la sensibilidad y la riqueza del alma.

   Pero no fue así. Los paisajes sagrados requieren una consideración respetuosa. Los recuerdos del alma demandan cariño y sensibilidad. La explotación urbanística del territorio carece de ello. Sólo busca el provecho económico. Aunque sea a costa de destruir aquello que está proclamando.

   Hoy, se me remueve el estómago cada vez que veo los incontables anuncios que pregonan las virtudes del "paraíso" en las Islas. Esa utilización espúria y engañosa de las riquezas naturales con el único propósito de conseguir dinero y más dinero. Estoy harto del jodido paraíso que venden para agencias y grupos organizados. De la desaparición, uno por uno, de los paisajes que fueron paraísos durante siglos y hoy son meros escenarios para anuncios veraniegos de cerveza. Para fiestas etílicas o de "Party Boat". Para concesiones de hamacas o excursiones cicloturísticas.
   
  Hay algo que no se entiende. Algo fundamental, que desmonta toda esa teoría bastarda de lo paradisíaco.

   Y es que el paraíso no se compra ni se alquila. Hay que ganarlo.

jueves, 5 de mayo de 2016

EL PASADO EN INTERNET



  Las modernas tecnologías han abierto no sólo canales para entretenerse, sino también grandes líneas de conocimiento. Internet es algo más que un universo de cotilleo o de compras o de ver pelis. También constituye una plataforma excepcional para contenidos serios y de profundidad.

   Si miramos nuestro propio ámbito, encontramos buenos ejemplos. Yo citaría una web, por desgracia interrumpida por el fallecimiento de su titular, como es "Altamar". Aquí se recogían todo tipo de noticias e informaciones históricas siempre con acierto y buen criterio, de la mano de Fabián Montojo. Se trata de un corpus tan interesante como lo pueda ser una colección de revistas de historia. Sólo que en la biblioteca intangible de internet. Una buena demostración de que el medio no condiciona la calidad del mensaje.

  Otra oferta clásica, y bien en activo es la página "Fotos Antiguas de Mallorca". Sus responsables se han dedicado a recoger testimonios de la Mallorca de otros tiempos, hasta el punto de formar una colección de gran valor y que resulta altamente sugestiva para cualquier persona interesada en las curiosidades del pasado.

   Allí se contemplan todo tipo de fotografías, pero también películas y vídeos. De entre ellos, yo recomendaría al lector el vídeo "También en Palma crecen los niños". Se trata de un reportaje de la serie de TVE "Esta es mi tierra", donde el escritor y periodista Joan Bonet ofrece una visión penetrante y amable de cómo era la isla en 1982.

  Bonet, una figura injustamente olvidada, nos ofrece retazos tanto literarios como periodísticos, entrevistando a figuras hoy ya míticas como Blai Bonet, Cristóbal Serra o Lluís Ripoll. Y nos llama mucho la atención ver el estado en que hace treinta años se encontraba la ciudad vieja de Palma. Que en esas imágenes aparece descuidada, sucia y bastante napolitana.

  Esas noches en que no sabes a qué dedicarte antes de dormir, internet te ofrece también esa posibilidad tan poética e instructiva. Tan lejos del adocenamiento comercial y lleno de faltas de ortografía al que nos tiene acostumbrados. Y gracias a páginas como las antecitadas podemos sentir la brisa refrescante de la calidad y la inteligencia, que no deberían estar reñidas con la pantalla del ordenador.























   Esas noches en que no sabes a qué dedicarte antes de dormir,
internet te ofrece también esa posibilidad tan poética e instructiva. Tan lejos
del adocenamiento comercial y lleno de faltas de ortografía al que nos tiene
acostumbrados. Y gracias a páginas como las antecitadas podemos sentir la brisa
refrescante de la calidad y la inteligencia, que no deberían estar reñidas con
la pantalla del ordenador.

domingo, 1 de mayo de 2016

ADÉU CIUTAT, HELLO PALMA PARK







  Vivir en el centro de Palma durante los meses de enero y febrero te permite reencontrarte con la ciudad que conociste. La gente con la que te cruzas, los clientes de los comercios, incluso el escenario sonoro de la ciudad. Pero cuando llega la primavera y se acercan los meses del verano es el momento de prepararse para la gran transformación. Lo que antes era episódico ahora se ha estabilizado. Y lo que antes resultaba estable es ahora fugaz. Así cambian las cosas.

  En pocos años, el centro ha evolucionado enormemente. Algunos establecimientos de siempre han cerrado o están a punto de cerrar. El precio de los alquileres o simplemente la perspectiva de un beneficio mayor, hacen que se sustituyan los usos de siempre por otros nuevos. Venta de "gelato", souvenirs, "take aways". Todo aquello que los cruceristas peripatéticos pueden necesitar. Consumo rápido y sin demasiadas responsabilidades. Y eso sí, un letrero en el wc: "Sólo clientes".

   De repente, las calles se convierten en otra cosa. Ciclistas, conductores de esos extraños vehículos de dos ruedas, gente que camina con bastones, grupos con su guía, galeras de caballos. A veces, los turistas te miran con incredulidad cuando abres la puerta para entrar en casa. Como diciendo: "Ah, ¿pero es que vive alguien aquí?". No es extraño, teniendo en cuenta lo que suben los alquileres.

  La ciudad más céntrica se convierte en un parque temático. Por la escalera te cruzas con turistas que suben y bajan con sus maletas rodantes. Por la calle te asaltan ofreciéndote paellas o pizzas. Escuchas las músicas de las tiendas con la puerta abierta y a toda mecha, de baretos, las bocinas de los coches de caballos, los gritos de los que vuelven de marcha contentitos. Todo es un frenesí que acaba por hacerte sentir marciano en tu propia ciudad.

  No se trata de un cambio superficial. Cuando se instauran nuevos ciclos económicos, ya no hay elección. El centro de Palma lo ha hecho. Ha vendido su alma por convertirse en un decorado de tres al cuarto. Una tienda de chucherías. Ha apostado todo a una sola ficha. La anécdota han sido cuatro pintadas. Lo importante es el cambio económico, laboral y social que estamos viviendo. Aunque no todo el mundo quiera ser consciente de ello.

  A veces, uno añora la época en que Palma era Ciutat. Y no un Palma Park. 

martes, 26 de abril de 2016

HOMENAJE A THE ANIMALS, EL 7 DE MAYO EN GRÀCIA





Cada uno rinde tributo a los grupos que han marcado su historia personal. En mi caso, la adolescencia estuvo condicionada por el descubrimiento del R&B de manos de un gran grupo: The Animals. Fueron durante mucho tiempo los "terceros" después de Beatles y Rolling. Pero los problemas de management y las disputas internas acabaron por desintegrarlos. Incluso así, dejaron temas inmortales como "The House of Rising Sun" o "We gotta get out of this place". Y una música energética y directa, gracias sobre todo a la voz de Eric Burdon, el órgano Vox Continental deAlan Price, y la guitarra de Hilton Valentine.

Rendir un homenaje a The Animals. este es el objetivo de un monólogo musical que estreno el día 7 de mayo en elCafé Rock & Roll de Gràcia (Torrent de l'Olla, 48. Barcelona). A partir de las 21'30 horas.

Es imposible evocar la fuerza musical de este grupo de Newcastle. Soy consciente. Pero al menos se les puede rendir un cariñoso tributo, entonar algunos de sus temas, y contar historias que resumen muy bien lo que suele ser la dinámica interna de los grandes grupos musicales. Rivalidades, malos rollos, problemas de pasta. Pero también pasión por la música y compañerismo.
  
The Animals redivivos. El 7 de mayo en el Café Rock & Roll.

Os espero.

domingo, 10 de abril de 2016

PRESENTACIÓN EN "DRAC MÀGIC" EL VIERNES 15 DE ABRIL

jueves, 31 de marzo de 2016

TORRESMA





   Cuando hacemos un panegírico de los cafés o restaurantes desaparecidos, siempre nos acordamos de los grandes. El Riskal, el Formentor, la granja Reus, el Oriente, el Alhambra, el Miami... Nombres que tienen su papel en la historia de Palma. Pero también existieron pequeños locales, poco conocidos, que cerraron sus puertas y se llevaron con ellos una parte del alma de la ciudad. A veces, en silencio. Sin que nadie los evoque.
  
  Estoy pensando en un caso singular: el Cucú. Este establecimiento de nombre cantarín estaba en los arcos exteriores de la Plaça Major, por el lado de las escaleras. Ocupaba apenas un diminuto rincón. Pero todo en él era singular. Desde la oferta de cervezas de importación, hasta el carácter del propietario: Massimo. A quien yo vi negarle a un cliente una segunda cerveza, porque la bebía a morro y eso era indigno de la marca.

   Pero más singular todavía fue el camarero que lo atendió durante un tiempo: José Torresma. Un actor apuesto y dicharachero cuyo sueño era participar en películas. Compartía sus ilusiones con toda la clientela y cuando, por fin, pudo viajar a Hollywood para probar fortuna los clientes le desearon suerte alzando la cerveza (en vaso, por supuesto). A todos les parecía una ilusión imposible y ladeaban la cabeza pensando en el día en que Torresma tuviera que regresar a servir cervezas, evaporado su espejismo cinematográfico.
  
   Pues no. Torresma se instaló en Hollywood y ha conseguido abrirse camino. Por internet le puedes ver en sus cástings y trabajos de publicidad o de animación. Incluso en fotos con las grandes escenas de cine. Y pocos pueden decir como él que pararon a Clint Eastwood en un semáforo y se pusieron a hablar relajadamente con él sobre sus recuerdos de España. Es uno de esos casos que demuestran cómo la voluntad y el talento mueven al mundo.

   Poco tiempo después de su marcha, el Cucú cerró sus puertas. Y hoy es un local vacío, pintarrajeado, silencioso. Ya no lo frecuentan la gente del Teatre Principal, ni los amantes de aquella terracita tan fresca en verano. Su historia concluyó sin que nadie se haya acordado de él.

   Quizás, un día cuando Torresma sea una estrella de Hollywood, el Cucú entre definitivamente en la leyenda.