martes, 27 de enero de 2009

LA HIJA DE TROTSKY




Llevaba años recordando un artículo que me impresionó hace mucho tiempo. Hablaba de una chica de rostro dulce y grandes ojos azules. Vivió unos años en Barcelona y el escrito rememoraba su figura bajo el prisma de la infancia. Hablaba de un padre "muy severo" y con una"mirada que daba un poco de miedo". Era una de esas piezas periodísticas que se te graban de forma indeleble. Sobre todo por el hecho de que esa chica acabó suicidándose, rubricando así el destino trágico de su padre. Porque éste era nada menos que el revolucionario Lev Davídovich Braunstein, más conocido como León Trotsky.

Gracias a la hemeroteca de La Vanguardia, una herramienta básica para la historia y un ejemplo que debería copiarse por todos lados, he podido encontrarlo. Me ha emocionado tanto como el día en que lo leí, nada menos que en enero de 1970.

Y no quiero decir nada más. El artículo lo expresa mucho mejor.

1 comentario:

José Luis Contreras Muñoz dijo...

No escuchba de Trotsky,desde mis tiempos universitarios,hace ya 20 años.