sábado, 1 de enero de 2011

ÁRBOLES SÍGNICOS




La vida se desarrolla aquí abajo. Las calles, la gente, los coches. Pero a tus espaldas muchas veces se levantan perfiles montañosos. Y en ellos destacan las siluetas solitarias de grandes árboles.

Cuando estás en medio del barullo cotidiano, basta que levantes la vista para se conviertan en un signo. Están allí, presidiéndolo todo, en la soledad absoluta, lejos del ruido y del acontecer doméstico.

Esos árboles merecen casi un culto. Porque nos tutelan. Nos recuerdan incluso en medio de las situaciones más estúpidas, que hay un sentido vertical de la vida. Una florescencia cósmica que abre sus brazos y se dirige a la luna, las nubes, el cielo azul. Son el contrapunto a la vida caracolera y pegada al suelo a la que todos tendemos.

La pena es que nadie les hace el menor caso.

1 comentario:

Pedro F Lasa dijo...

Y la madre Tierra que impulsa con su latir de translación sideral, la verticalidad de la savia vivificadora… mientras nosotros; hormiguitas presuntuosas, nos dedicamos al pasteleo cotidiano.