viernes, 8 de julio de 2011

LA VIDA OCULTA DE LOS LÍQUENES





Sin que lo sepamos, la mayor parte de nuestros tejados están cubiertos por jardines. Secretos, minúsculos, de hermosas tonalidades. Son los líquenes que colonizan sobre todo las cubiertas a partir de tejas. Y forman esas manchas tan pictóricas, casi barcelonianas, donde los tonos van desde puntos muy vivos a superficies de gran riqueza medial. Grises, verdes, apagados, sienas oscuros.

El liquen es un organismo extraño, pues surge de la simbiosis o asociación entre un hongo y un alga. Y estos días me han venido a la mente a raíz de la presentación de las memorias del periodista y biólogo Joan Pericàs, tristemente desaparecido de forma en exceso prematura. En su texto, Pericàs evoca la tesis que elaboró para la Universidad sobre esos jardines desconocidos que forman los líquenes en el techo de la ciudad.

En algunos lugares se han llegado a contabilizar hasta más de treinta variedades de líquenes, compartiendo espacios reducidos. Resistentes a condiciones desfavorables, humildes, entre vegetales y minerales, representan una parte escondida de la vida.
Muchas veces he pensado que para comprender nuestros acontecimientos interiores, escogemos mal la metodología. Proporcionamos una volición directa a los sueños, a los recuerdos. Los humanizamos o animalizamos. Dándoles una personalidad que nos sea interpretable.

Probablemente, entenderíamos mejor nuestro psiquismo profundo si intentásemos metaforizarlo con el mundo vegetal. Por ejemplo, con estos líquenes de vida inadvertida y colores a veces indefinidos. Que sobreviven en espacios vacíos, que siguen una ignota existencia en otro tiempo y otra noción del espacio. Que siguen allí aunque los ignoremos.

Y un día, si desaparecen, dejan una mancha oscura como huella de su paso por la tierra.

2 comentarios:

Pedro F Lasa dijo...

Sano ejercicio, de la maldad humana a la humildad natural. Siempre es un placer leerle. Saludos.

Pedro F Lasa dijo...

Sano ejercicio, de la maldad humana a la humildad natural. Siempre es un placer leerle. Saludos.