lunes, 5 de diciembre de 2011

domingo, 4 de diciembre de 2011

ALGUNAS CONCLUSIONES DEL INVENTARIO DEL CEMENTERIO HISTÓRICO DE PALMA


“El maestro de obras Gaspar Reynés i Coll es quien tiene más proyectos documentados a su nombre, seguido por Jaume Alenyar”




Desde mayo del 2010 a agosto de 2011, se llevó a cabo el primer inventario del Cementerio histórico de Palma. Finalizada la tarea, pueden extraerse una serie de informaciones reseñables por su novedad y su alcance patrimonial. Hay que recordar que el Cementerio nunca había sido objeto de una iniciativa similar. Este inventario marca por lo tanto un histórico antes y después.

El equipo que llevó a cabo ese catálogo estaba compuesto por Joan Fàbregas como documentalista, Bel Forteza como fotógrafa, Adrià Ferrà como ayudante, y Carlos Garrido, el que esto firma, como redactor y director.

Aproximadamente se catalogaron unas 6.000 tumbas. El registro abarca el sector 1 (ampliación de principios del siglo XX) y el sector 2 (recinto del siglo XIX). Este trabajo de catálogo comprende sólo los monumentos individualizados, dejando aparte los conjuntos de nichos en superficie o subterráneos (caso de las catacumbas). Tampoco figura el antiguo Cuadro 9 o Cementerio no católico, que fue modificado modernamente.

En cada ficha se reseñó el tipo de monumento (estela, cruz, edículo, capilla, etc.) así como la inscripción principal, con su correspondiente fotografía. El añadido más interesante, sin embargo, fue el estudio de la documentación existente en la Empresa Funerària Municipal. Gracias a los datos allí custodiados se pudo saber la autoría de muchos proyectos arquitectónicos o artísticos, lo que supone una extraordinaria aportación a la historia del arte del XIX y XX en Mallorca. Sobre todo en lo que hace referencia a arquitectos, maestros de obras y escultores.

El trabajo no puede considerarse exhaustivo ya que algunos expedientes carecían de datos, otros no se encontraron en el lugar correspondiente, y en muchos de ellos las firmas o el registro de los nombres resultaban ilegibles. No obstante, “grosso modo”, puede considerarse que gracias a este inventario contamos con información al menos sobre el 75 % de los monumentos reseñados.

Sin duda, el dato más destacable se refiere a la enumeración de arquitectos y artistas identificados. Según los datos del inventario, el maestro de obras (ya que era de la época anterior a los arquitectos) con más proyectos a su nombre es Gaspar Reynés i Coll (1845-1911), con un total de 165 documentos firmados.
Reynés tiene también la particularidad de ser el responsable de diferentes proyectos en ambos sectores, y de todos los estilos. Las obras más remarcables son probablemente las neoclásicas o las que incorporan algunos elementos modernistas.

En número de proyectos firmados, le sigue el arquitecto Jaume Alenyar (1869-1945), con un total de 162 proyectos firmados. También cuenta con obras tanto en el Cementeri Vell como en el Nou. La mayoría son eclécticas, aunque algunas se caracterizan por motivos “art nouveau”.

Muy relacionado con Alenyar, con quien compartió despacho, Gaspar Bennàssar (1869-1933) es una figura capital del Cementerio histórico. A él se debe gran parte del diseño del Cementeri Nou, a partir de unos planos anteriores de Bartomeu Ferrà. Curiosamente, Bennàssar no aparece en el Cementeri Vell más que un proyecto. En cambio, en Cementeri Nou su presencia resulta muy abundante, con 131 proyectos. A él se deben algunos de los mejores monumentos de todo el recinto, ya que mostraba un extraordinario dominio tanto de los repertorios gótico o neoclásico, como de las tendencias modernistas de su tiempo .

Las obras más destacadas del Cementeri Vell y también de la parte antigua del Nou pertenecen a Bartomeu Ferrà (1843-1924), otra figura que determinó fuertemente la evolución del Cementerio. En total, aparece mencionado 82 veces. Sus planos y dibujos tienen siempre una excelente calidad y destacan por la elegancia y la profusión de las decoraciones.

La nómina de arquitectos que trabajaron en el Cementerio resulta muy extensa, y no es posible dar tanto detalle en un trabajo como este. Reseñemos que allí trabajaron los maestros de obras más importantes del siglo XIX, como el mismo Gaspar Reynés, Josep Segura, Josep y Joan Mayol, Joan Rovira, Antoni Coll, Pere Joan Bauçà, Miquel Castell, Nicolau Lliteres, y Llorenç Arrom (citado como “albañil”). Los primeros arquitectos titulados que aparecen en el XIX también están presentes, aunque con escasa documentación: Antoni Sureda i Vilallonga y Miquel Rigo.

Entrado el siglo XX, aparecen nombres de primera fila como: Josep Alomar Bosch, Guillem Reynés, Guillem Forteza, Francesc Roca i Simó, Enric Juncosa, Gabriel Alomar Esteve, Guillem Muntaner Vanrell, Carles Garau, Josep de Oleza, Francesc d’Asis Casas, y Antonio García Ruiz, entre otros menos mencionados.

En cuanto a la escultura, el Cementerio histórico constituye un auténtico museo de los mejores artistas de finales del XIX y principios del XX. Curiosamente, el escultor con más obras documentadas es al mismo tiempo uno de los más desconocidos. Se trata del ibicenco Joan Serra Riera (1860?-1940), que aparece mencionado en 143 documentos.

Se trata de un hecho curioso porque el nombre de los escultores no suele reseñarse en los expedientes. Así, Joseph Lagrange que fue marmolista destacado y aparece como uno de los personajes de “La ciudad desvanecida” de Mario Verdaguer tiene sin dudas muchas obras en el Cementeri Vell. Pero sólo una está firmada. Otro escultor que trabajó durante años en el Cementerio fue Joan Grauches, cuyo nombre sólo se cita una vez. Algunas menciones nos permiten rastrear también la presencia del artista Enric Estades i Alomar.

Escultores de gran categoría como Marc Llinàs y Antoni Vaquer Noguera resultan difíciles de identificar entre las firmas a veces indescifrables de los expedientes, pero consta su presencia. El caso de Tomàs Vila es diferente porque, aunque no aparezca citado ni una sola vez, firmó todas sus esculturas. Lo mismo que Miquel Vadell o los escultores genoveses Reinardo Gadani y A. Canessa. Hemos podido identificar diversas esculturas de Miquel Arcas por su firma o porque fueron catalogadas en una publicación monográfica. Joan Tur, con una obra abundante en el recinto, firmaba también muchas de sus tallas. Igualmente se identifican las firmas de Pere Colombàs y Miquel Sacanell.

Otros tallistas que aparecen citados son Jaume Pons, Llorenç Ferrer, Joaquim Crespí, Mateu Amengual, Llorenç Coll, Rafel Borràs, Antoni Puig, Sebastià Alcover, Gabriel Llabrés, Lluís Ballester, Francesc Ferrer, y B. Amorós. El que es considerado como uno de los escultores culminantes del XX en Mallorca, Llorenç Rosselló, sólo tiene una obra documentada, y otra que ha desaparecido. Pero se trata de monumentos muy sencillos.

De la revisión de este importante “corpus” documental se deduce que los arquitectos dejaron muchas veces el diseño en manos de los tallistas. Muchos planos son dibujos muy sumarios, sin apenas indicaciones. En cambio el monumento cuenta con decoraciones complejas y bien definidas. Eso demuestra el alto nivel de los escultores y tallistas mallorquines, capaces de realizar auténticas obras de arte de gran elegancia y delicadeza, que sorprenden al espectador de nuestros días, aunque su nombre y su obra hayan quedado en el olvido. Otra evidencia es la repetición de algunos motivos tales como crismones o cenefas, que sin duda eran obra del escultor sin pasar por un diseño anterior.

La conclusión más evidente que se desprende de este inventario es la calidad de gran parte de los monumentos allí existentes, y la nula protección patrimonial de la que disfrutan. Parece una necesidad urgente asegurar la conservación de algunos conjuntos que están muy deteriorados y corren el riesgo de desaparecer, así como evitar que tal como ha ocurrido anteriormente se alteren o destruyan por parte de los titulares de la concesión elementos muy valiosos e irremplazables. En este sentido, una señalética básica con indicaciones del valor de los principales monumentos sería muy útil.

Otro capítulo igualmente destacable es la conservación de algunos dibujos o planos. Algunos proyectos de Ferrà o de Bennàssar tienen un indudable valor, y son merecedores de una protección de acuerdo a su categoría.

A partir de este inventario queda patente, por lo tanto, que el Cementerio histórico de Palma contiene una colección muy importante de obras de arte. Y que nos ayuda a entender la historia estética de los siglos XIX y XX en Mallorca.

lunes, 28 de noviembre de 2011

CANCIÓN TRISTE DE SON REAL


Son Real es una de las joyas de la corona de nuestro patrimonio. Puede parecer un tópico, pero es verdad. En esta finca de Santa Margalida se concentra una auténtica representación de la secuencia histórica mallorquina. Restos megalíticos de las primeras poblaciones, cuevas de enterramiento, navetas, un enorme poblado talayótico sin excavar, una zona funeraria única en toda la isla, canteras, un establecimiento romano, restos medievales... Y además un paisaje dunar, boscoso y agrícola de primera categoría.


Parecía que tras la compra de la finca por el Govern, la finca iba a desarrollar sus inmensas posibilidades. La triste evidencia, nueve años después, es que no. Ni uno solo de los gestores de este patrimonio ha tenido el menor plan de actuación integral. Tras algunas obras en las casas y el montaje de un pequeño centro de intepretación, los proyectos de alcance han quedado en nada. Empezando por los arqueológicos, los más urgentes. La finca ha estado mucho tiempo convertida en una especie de coto privado para matances y comidas domingueras. Y recientemente ha sido noticia por una exhibición absurda de banderas.

Mientras tanto, el gran poblado talayótico que ya identificó Guillem Rosselló Bordoy sirve... de aparcamiento. Su investigación permitiría tal vez explicar la singularidad de la necrópolis de Punta Fenicis. El mar, que ya destruyó el extraordinario conjunto de la Illa des Porros, también se va comiendo lentamente la necrópolis.


Una investigación proporcionaría claves fundamentales para entender la organización territorial de la Mallorca protohistórica. Abriría nuevos horizontes y caminos sobre una parte muy poco conocida de nuestro pasado. Pero para ello hace falta una voluntad política. Que no ha existido. Por incapacidad, desidia o ignorancia. O por las tres cosas. Es una muestra patética de lo que puede ocurrir cuando auténticas joyas caen en manos de quienes no están capacitados para comprender su importancia.

De todas las posibilidades que tenía este lugar cuando entró a formar parte del patrimonio público, apenas ninguna se ha cumplido. Hoy, con la crisis, el destino que le espera resulta oscuro.

Son Real nos demuestra la nefasta idea de la cultura que han tenido la mayoría de los gobernantes, fuera cual fuera su signo. Han confundido cultura con paripé, foto en la prensa, o relaciones clientelares. Tópicos, viajes y cenáculos. Pero sin alcance ni proyección de fondo. La cultura de base está desasistida. Y es algo que se paga caro. La historia lo demuestra.

Es cierto que la crisis económica nos ahoga. Pero no saldremos nunca del abismo sin unos factores imprescindibles: la educación y la inteligencia. Y ellos son fruto de la verdadera cultura, la que potencia el conocimiento, la empatía y la sensibilidad.

La que necesita de lugares como Son Real.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

RENDEZ-VOUS CON ODISEO



Hace unos cuantos años estuve estudiando la figura de Odiseo. Siempre me ha fascinado, como primer hombre moderno y occidetal de nuestra literatura. En cierto modo héroe "malgré lui", contradictorio, tierno y despiadado, profundamente humano.


 A partir de la versión de "La Odisea" traducida por Leconte de Lisle escribí un monólogo extractado. Procurando obviar las muchas intervenciones de los dioses. Y dejar a solas a Odiseo con su destino, el mar, las mujeres...


Ahora, el próximo viernes, tengo la oportunidad de verlo en escena. Representado por el gran Rodo Gener, que hace una estupenda creación.

Y una vez, me fascina ese Odiseo. Tan empático con nosotros. Quizás aun más en estos tiempos de incertidumbre y tribulación.

ESCENARIOS TRÁGICOS


 
Los paisajes parecen tener también su propio destino. Como si una fuerza oculta les llevase a determinados equinoccios. Igual que ocurre con ciertas personas, que dirías abocadas al éxito o la tragedia. Sin que aparentemente puedan evitarlo.

Últimamente impresiona el negro hado que se ha cernido sobre los acantilados de Cap Enderrocat o Cap Blanc. Convertidos en el balcón de los suicidas.

 De la gravedad de la coyuntura que padecemos dan buena cuenta esas muertes voluntarias. Impulsadas por el desánimo absoluto o la desesperación. Pero, curiosamente, parece como si en ese trance terrible de abandonar este mundo, también los desesperados buscaran un escenario metafórico. Un decorado acorde con su cataclismo anímico.

 Quien haya paseado por esas terrazas acantiladas, habrá percibido ese destino oculto. Son lugares de una gran desolación. Marcados por un cielo abrumador, sin contrapunto. Y ese mar que se extiende por todos lados como una alfombra hacia el infinito.

 Esta zona de marina tiene una vegetación hirsuta, un suelo muy pedregoso. Y cuando te asomas a los despeñaderos, ves bocas y oquedades oscuras. Abiertas como presentimientos.

 Piensas en el trágico contrasentido de quienes, por no seguir sufriendo, se entregan sin embargo a esta visión escalofriante. Esa soledad absoluta, ese vacío metafísico. Qué valor hay que tener para arrojarse por esos abismos. Casi más valor que para seguir lidiando con los problemas. Pero es que en las profundidades del alma las corrientes y los ríos subterráneos son imprevisibles, inexplicables en el sentido literal de la palabra.

 Desde la ciudad, vemos a lo lejos esa costa recortada, desierta. Durante mucho tiempo sólo fue escenario de canteras y contrabandistas. Hoy en día, las urbanizaciones van cubriendo gradualmente sus alturas.

 Pero incluso así, no han perdido su hálito de lugar extremo. Balcón sobre la vida y la muerte.

 Y tal vez por ello, hasta allí dirigen sus últimos pasos los suicidas.

sábado, 19 de noviembre de 2011

MIS AMIGOS MÁS

Versión de "Les copains d'abord" de Brassens.

Por fortuna puedo pedir perdón a muchos amigos más que no he podido poner en el vídeo.


viernes, 18 de noviembre de 2011

PARAGUAS ROTOS



Los días de mucha lluvia nos ofrecen un dramático espectáculo. De repente, en cualquier esquina o avenida, aparece un paraguas quebrado. Es una silueta que a lo lejos dirías que corresponde a un animal muerto. Quizás por la forma dislocada, por esa varilla que se levanta hacia el cielo como en un gesto póstumo, por el cuerpo oscuro pegado al suelo.

Pero cuando te acercas contemplas que no es un animal, sino un paraguas al que volteó el viento. Dejándolo inservible. Te imaginas la escena, porque en alguna ocasión también la has padecido. De repente, el temporal parece adquirir una potencia demente. El paraguas comienza a estremecerse, a voltearse a impulsos de los remolinos.

No hay nada más trágico y más estúpido al mismo tiempo que luchar contra ese paraguas fuera de control, que parece haber adquirido vida propia. Y que en lugar de evitarte el chaparrón lo que hace es rociarte de pies a cabeza. Te da la impresión de que estás en las tripas de una lavadora en el momento del aclarado.

El momento definitivo llega cuando el paraguas se voltea. Queda grotescamente del revés, lo que generalmente implica que se rompa alguna varilla o se deshagan sus sujeciones.
El paragüista se encuentra entonces en medio de la calle, con un artefacto inservible en las manos, empapado y sin protección. Es normal que su primera reacción sea arrojar lejos de sí al paraguas traidor, y entre mascullaciones, salir corriendo en busca del primer abrigo.

El pobre paraguas, perdida su función, se convierte en un desecho público. A nadie se le ocurrirá recogerlo, y su exposición a las miradas de los viandantes constituye una especie de última humillación. De esta forma su ex-dueño deja claro que ese trasto ya no le sirve para nada.

No es por querer sacar moralejas, pero he conocido algunas personas que hacen lo mismo con los demás. Cuando ya no les sirven, procuran tirarlos a la basura y que todo el mundo se entere.

jueves, 17 de noviembre de 2011

EL MONÓLOGO DE ODISEO



El próximo viernes estrenamos el monólogo de Odiseo. El carismático Rodo Gener es el héroe de Itaca. Se trata de una versión de La Odisea a partir del relato que hace Odiseo al rey de los feacios. 
Odiseo como arquetipo, como símbolo, como primer hombre occidental.
Un personaje que nos trasciende a todos.
 En el Club Diario de Mallorca a las 20 horas. Entrada libre.

domingo, 6 de noviembre de 2011

HORARIO DE OTOÑO




El otoño introduce otro ritmo de vida. En verano suelo repartir mi horario entre varias estaciones. La hora del pájaro comprende la mañana, que aprovechas para hacer cosas y trabajar. La hora del lagarto, largo equinoccio siestil cuando apenas puedes salir al exterior. La hora del gato, cuando sales por fin a darte un baño crepuscular y recuperas un poco la acariciabilidad de las cosas. Y la hora del lobo, que siempre es la alta noche.

En otoño la hora del lagarto es sustituida por la hora de la liebre. Por la mañana, te levantas para contemplar las nubes enalgodonadas en las montañas. Vuelves enseguida a casa para huir de la lluvia y encender las primeras estufas. Trabajas contemplando por la ventana esas teologías de grises que abren o cierran el horizonte.

Y después de comer, sales a toda velocidad como liebre. Para aprovechar el escaso tiempo del paseo con luz de día. Sobre todo el momento en que se pone el sol, sobre las 6, y la piedra arenisca adquiere un color de rey Midas, dorada y fulgente. Mientras el cielo se combina con azules cobalto y nubes diagonales. Vuelves a casa y ya es de noche. Como todavía no es tiempo de encender la chimenea, esas veladas se hacen largas y un poco melancólicas. Te sorprendes a las ocho, mirando la oscuridad. Dando la vuelta a la pecera oscura de los recuerdos. Mientras la lluvia repiquetea en los cristales como pidiéndote entrar.

viernes, 4 de noviembre de 2011

GOTICISMOS


Estos días ha adquirido protagonismo el retablo gótico de la Seo de Palma, olvidado y marginado durante mucho tiempo. En el XIX, J. B. Laurens realizó una encendida defensa de esa importante obra de arte, oculta desde el XVIII tras el retablo barroco. Gaudí, cuando emprendió su atrevida reforma, lo desmembró y colocó dos cuerpos superpuestos sobre la entrada interior del portal del Mirador.

 El término “gótico” llegó a ser peyorativo durante siglos. Cuando auténticas maravillas de este estilo eran arrinconadas o empastichadas sin reparo alguno. Fue con la llegada del romanticismo, como nos lo demuestra el elogio de Laurens, cuando se volvió a rehabilitar. Porque evocaba un ideal místico, misterioso y arrebatado de esa Edad Media que se puso de moda.

Para muchos, este retablo -incluso alterado en su disposición- es uno de los elementos más bellos de la Seo. Su exquisita filigrana, sus arcadas y crestas, evocan realmente la figura de llamas del espíritu. Con la particularidad, además, de que estaba concebido como una obra transparente. Lo cual acentúa todavía más su airosidad.

De él nos quedan varias figuras. Pero la más destacable sin duda es la conocida como Nostra Dona de la Seu. Es una pena que, al estar en la capilla de la Trinitat en el ábside, no pueda contemplarse desde cerca. Es una escultura esbelta y elegante, de expresión sonriente. Y tiene una particularidad muy especial, ya que servía también de sagrario. En su parte inferior, una cancela se abre estirando una cuerda, y aparece una decoración de cielo estrellado. El hueco del sagrario.
Las metáforas de esta obra gótica nos llevan a muchas ensoñaciones. El fuego policromado y flamígero que sube hacia las alturas de la Trascendencia, el interior de la figura femenina con el firmamento, representando la infinitud que habita en las oscuridades del alma.

Cualquier amante del arte, sean cuales sean sus creencias, debería pasar de vez en cuando bajo este elemento de la Catedral. Contemplar los detalles, ahora restaurados, del armazón gótico. Imaginar la figura de Nostra Dona presidiendo el templo. Con su interior secreto, lleno de constelaciones.